Tratar el tema de Palestina no es ocuparse de un asunto cualquiera. Hoy en día, cualquiera se ocupa del asunto en el voluble sentido de la opinión pública, por lo general con pasiones desprovistas de un conocimiento mínimo de la geografía, la historia y la idiosincrasia de la región. En las cómodas capitales occidentales, las marchas pro-Palestina se han convertido en una pasarela de contradicciones flagrantes. Es el triunfo del “paquete ideológico” indivisible: una oferta en la que todo cabe y nada se cuestiona.
¿Por qué Uruguay es el lugar de moda para 400 comandantes de Hezbolá en la región? Porque somos el único país del Cono Sur que se resiste a llamar a las cosas por su nombre. Argentina ya declaró a Hezbolá, a Hamas y hasta a la Guardia Revolucionaria Iraní como organizaciones terroristas. Uruguay, en cambio, tiene un cálculo geopolítico que roza lo tragicómico: como tenemos tropas en la UNIFIL en el Líbano, nos da miedo que, si declaramos a Hezbolá como terroristas, alguien decida que nuestros soldados son un buen blanco en la espalda. Ese miedo crea un vacío legal que Hezbolá explota con precisión quirúrgica. Por Yair Filipiak para El Faro de Occidente.
El ataque de Estados Unidos a Irán en la madrugada del 28 de febrero de 2026 hace conveniente estudiar las posibles respuestas convencionales y de guerra híbrida que Irán puede emprender contra sus enemigos y contra el resto del mundo. Uno de los instrumentos militares más importantes del régimen chiita fuera de Irán ha sido Hezbolá. Su presencia ostensible en el Cono Sur, en particular en la hidrovía de los ríos Paraguay y Paraná hace imprescindible estar alertas a los movimientos de esta red terrorista, responsable de los ataques contra de la Embajada de Israel en Buenos Aires en 1992, y el posterior ataque contra la AMIA en 1994. Es por ello que recomendamos la lectura del documento publicado hoy por el Institute for the Study of War, titulado: Las opciones limitadas de Hezbolá para apoyar a Irán.
En este artículo, Gabriel Hayon del Instituto Diplomático, reflexiona sobre la potente imagen de un Nicolás Maduro capturado y escoltado. A partir de este punto de partida que resuena con ecos históricos, el autor establece un paralelismo entre las realidades políticas de Venezuela e Irán, invitando a la reflexión sobre el futuro de estas naciones.
La caída de Maduro no es solo un evento regional, es una reconfiguración geopolítica que golpea directamente a los aliados de Irán en el hemisferio occidental. Por eso la reacción furiosa, por eso el ruido, por eso la indignación selectiva. No se defiende a Maduro por Venezuela, se lo defiende porque su caída rompe un eje ideológico que conecta Caracas con Teherán y Gaza, pasando por universidades occidentales y redacciones progresistas.
“Hay civilizaciones que caen por invasiones; la nuestra eligió una opción más sofisticada: el suicidio moral por autoodio. Occidente decidió que ya no merece existir. Y cuando una civilización se convence de que es culpable por defecto, sus enemigos solo tienen que esperar. Me gustaría decir que exagero, pero la historia es especialista en ironías. Ninguna ciudad se convierte en una distopía de la noche a la mañana. Primero vienen los panfletos, luego los eslóganes que nadie entiende, luego la relativización del terrorismo y finalmente, cuando todo está podrido, las cabras pastando en la Quinta Avenida”. Por Yair Filipiak para El Faro de Occidente.
“Bondi Beach, un nombre que suena a verano, surf y despreocupación turística, es ahora el sinónimo de la sangre derramada y de la promesa rota del Nunca Más. Dieciséis almas asesinadas (entre ellas menores y niños) porque cometieron el crimen de encender velas. Para el fanatismo, la luz de la fe judía es una provocación que merece ser extinguida. Esto no fue un “incidente aislado”. Fue la cosecha, tristemente abundante, de la tibieza intelectual y la cobardía política”. Yair Filipiak para El Faro de Occidente.
Los australianos no son un pueblo conocido por quedarse de brazos cruzados en tiempos de dificultad. Allí sobrevive, incluso en la era del “woke”, una cultura proletaria de rebeldía y valor. Estos héroes también nos recuerdan que los terroristas pueden ser derrotados. Pueden ser desarmados. Pueden ser despojados de su poder, así de simple.
“El autoodio es un boomerang, lo lanzás para mostrar virtud moral, y vuelve directo a la cara. Cada carta, cada firma, cada proclama “no en nuestro nombre” no debilita a Israel, nos debilita a nosotros, a las comunidades de la diáspora, a la memoria colectiva, a la identidad que nuestros abuelos pagaron con sangre para mantener encendida”. Por Yair Filipiak/@sionista_uruguayo para El Faro de Occidente.
Un memorándum filtrado ha puesto al descubierto la virulenta israelofobia de la BBC. No es exagerado decir que la BBC lleva mucho tiempo funcionando como el brazo propagandístico de Hamás, financiado por el público británico. Es una frase extraordinaria. Pero es la única conclusión razonable que se puede extraer.
